Pablo Alborán en Pamplona

Una tormenta de aplausos estalló cuando se apagaron las luces. Sólo iluminaba un foco el sendero de luz que recorrió Pablo Alborán hasta el centro del escenario. Se sentó en una silla alta frente al micrófono y recogió su guitarra. Era el protagonista del Auditorio Baluarte la noche del domingo primero de Abril.
Tardaron poco en acompañarle tres maestros de la guitarra. Pablo aprovechó la pausa para agradecer los mensajes que había recibido en las redes sociales y saludar a su público pamplonés, en el que destacaba la presencia femenina. Perdóname, el single con el que presenta su disco “En Acústico”, abrió el concierto, seguida de Ladrona de mi piel,Vuelve conmigo, Caramelo y Volver a empezar, que sirvió como excusa para despertar lo mejor de su público. De pie y ganas de aprovechar al máximo, el auditorio bailó al compás de su voz y su guitarra.
Lo envolvían haces de luz azul, morada y blanca, y un efecto de neblina que se extendía bajo sus pies. Su fuerza hizo vibrar a unas 1.600 personas. Había sido capaz de entretejer una atmósfera mágica con su voz, que mantenía al público entusiasmado. Parecía pasearse por las notas con relativa facilidad y era capaz de sostenerlas sin que le faltara la respiración. Además, demostró que su potencia y su voz limpia, que utilizaba en un registro de pop melódico con tintes flamencos, podía mantener el nivel aun prescindiendo del micrófono.
Loco de atar la interpretó con el recuerdo de un hombre que no tenía nada más que las críticas que alimentaban su leyenda. Aseguró que es muy fácil hablar mal de la gente cuando ni siquiera nos molestamos en preguntar al que acusamos. Solamente tú desplegó una nueva ola de aplausos y vítores, similar a la que acompañó a Te he echado de menos y No te olvidaré.
Pero el repertorio no se ciñó exclusivamente a sus composiciones, e interpretaron: Deja de volverme loca de Diana Navarro, El sitio de mi recreo de Antonio Vega, La vie en rose de Edith Piaf y Ain’t No Sunshine de Bill Withers.
Pablo cerró el concierto con Volver a empezar, que revolucionó una vez más al público. Pidió que encendieran las luces del Auditorio y, cara a cara, se despidió de una muchedumbre que no cesaba de aplaudirle.
Málaga irrumpió con fuerza en Pamplona y el resultado fue un concierto vibrante y cargado de emoción. “Pienso volver pronto”, prometió el malagueño. Y los cuatro genios que habían encandilado al público se acercaron al borde del escenario para agradecer su ilusión.
***
A storm of applause broke out when they turned off the lights. A single spotlight illuminated the path of light the Pablo Alborán walked on to reach the center of the stage. He seated himself on a high chair in front of the microphone and picked up his guitar. He was the star of the Baluarte Auditorium the night of Sunday, April 1st.
Three masters of the guitar didn’t take long to join in. Pablo took advantage of this pause to greet his public in Pamplona, in which the female presence was heavily acknowledged, and thank them for the messages he had received on social networks. Perdóname, the single he’s using to present his new record “En Acústico,” opened the concert, followed by Ladrona de mi piel, Vuelve conmigo, Caramelo and Volver a empezar, which served as an excuse to awaken the best of his audience. On their feet and ready to take full advantage of the experience, everyone in the auditorium danced to the rhythm of his voice and his guitar.
Beams of blue, purple and white light surrounded him, as well as a misty effect that extended beneath his feet. His power pulsated through 1,600 people. He had been able to interweave a magical atmosphere with his voice that kept the audience eager for more. He seemed to be gliding through the notes with relative ease, and he was capable of maintaining them without having to catch his breath. He also demonstrated that his power and his pure voice, which he used in a pop melodic register mixed with hints of flamenco, could maintain the level even dispensing with the microphone.
He interpreted Loco de atar with the memory of a man that had nothing else but the criticisms that fed his legend. He assured his audience that it’s very easy to speak badly of someone when we don’t even bother to ask for their opinion. Solamente tú unfolded a new wave of applause and cheers, similar to the one that accompanied Te he echado de menos and No te olvidaré.
But the night’s repertoire didn’t only include his own compositions, and they interpreted: Deja de volverme loca by Diana Navarro, El sitio de mi recreo by Antonio Vega, La vie en rose by Edith Piaf and Ain’t No Sunshine by Bill Withers.
Pablo closed the concert with Volver a empezar, which again revolutionized the crowd. He asked that they turn on the lights of the auditorium and, face to face, bade farewell to a crowd that didn’t cease to applaud him.
Málaga burst with power in Pamplona and the result was a concert vibrant and packed with excitement. “I plan on coming back soon,” promised the singer from Málaga. And the four geniuses that had dazzled the audience approached the edge of the stage to thank them for their enthusiasm.
Traducido por: Carolina Rodríguez García.

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3 thoughts on “Pablo Alborán en Pamplona

  1. Gran cronica pequeña! Como siempre consigues trasladarme hasta esa atmosfera,dando la posibilidad de casi,casi,tocarla con los dedos.:D

  2. Mªpaz

    Muy bonito, ¿te gustaría que él leyese tu relato?…..
    Si te hace ilusión dímelo y muevo contactos.
    Un besito.

  3. Anonymous

    No lo habia leido y me ha gustado mucho,es ágil y poético.Me encanta.Bsssssssss Pepi

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